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La situación en el Norte de Chile es grave. Se necesita de toda la ayuda para salir adelante y una vez más como país logremos reconstruir la zona afectada por esta catástrofe que ha dejado a tantos desamparados. Existen muchas maneras de hacerlo, depositando, donando comida, agua, ropa, etc. Lo importante es ayudar y tomar conciencia que la naturaleza se está manifestando, nos está mandando un mensaje y no la hemos querido escuchar. Es tiempo de reflexión y escucha.

Existen varias maneras de ayudar, aquí te damos algunas:

A través de la cuenta oficial del Gobierno

Comunicarse directamente al teléfono 22524200.

Para donaciones, está habilitada la cuenta del Banco Estado del Ministerio del Interior:

Desafío Levantemos Chile

Las catástrofes causadas por el Núcleo Frío en Altura, –los que generaron el incremento de los caudales de los ríos y aluviones en diferentes quebradas– en las regiones de Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo, ha afectado a todo el país. La noche de ayer 31 de abril, se desarrolló un nuevo Comité de Operaciones de Emergencia (COE), para evaluar las críticas situaciones que afectan al norte del país. En el encuentro estaba la presencia del Subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy y el Director Nacional de ONEMI, Ricardo Toro, entre otras autoridades, para informar que al momento se registran 23 personas fallecidas, 57 desaparecidos, 22.381 damnificados, o sea casi la mitad del estadio nacional lleno, –4.095 se encuentran en condición de albergados, y sólo hay 32 albergues habilitados en la zona norte: 27 de Atacama, 4 en Antofagasta y 1 en Coquimbo– 2.7071 viviendas destruidas y 6.214 con daño mayor. Se mantiene Estado de Excepción Constitucional de Catástrofe para la comuna de Antofagasta, Taltal y la Región de Atacama. Por su parte, el Ministerio de Salud mantiene Alerta Sanitaria para las comunas de Copiapó, Chañaral, Caldera, Tierra Amarilla, Diego de Almagro, Alto del Carmen, Freirina, Huasco y Vallenar en la Región de Atacama. En Chañaral, Copiapó, Tierra Amarilla y Diego de Almagro, en la Región de Atacama, se mantiene toque de queda entre las 22:00 horas y 06:00 horas.

Balance por región

En Antofagasta se registran 3 personas fallecidas, 1.452 damnificados, de los cuales 67 están albergados. Al momento, se informan 71 viviendas destruidas y 1.223 con daño mayor. Además, el servicio eléctrico se encuentra normalizado en toda la región. Mientras que el servicio de agua potable se encuentra interrumpido en Taltal y Baquedano, el cual presenta turbiedad. Por esto, la comuna de Taltal mantiene las clases suspendidas hasta que se reponga el suministro.

También, el Servicio de Salud prohibió todas las actividades de pesca en la costa de Taltal, con el fin de resguardar a la población ante eventuales focos de contaminación en el mar.

Los puertos de Antofagasta, Tocopilla, Mejillones y Taltal se encuentran habilitados, al igual que el aeropuerto Cerro Moreno y El Loa. Los pasos fronterizos Sico, Hito Cajón y Jama se mantienen cerrados debido a nevadas y hielo en la calzada.

En Atacama se registran 20 personas fallecidas, 20.720 damnificados, de éstos 4.026 se encuentran en situación de albergados. Además, se reportan 2.000 viviendas destruidas y 5.000 con daño mayor. Respecto al sector educación, la Región de Atacama se mantiene con las clases suspendidas, exceptuando las comunas de Vallenar, Huasco y Freirina que reiniciarán las clases mañana.

En Copiapó, el 80% del servicio de agua potable ha sido restablecido. En tanto, en las localidades de Diego de Almagro, El Salado y Chañaral se encuentra con suministro interrumpido. Además se ha informado que falta restablecer el servicio eléctrico a 3.929 clientes.

El Hospital de Copiapó se ha mantenido funcionando de manera regular, con algunos servicios anegados. Hasta el servicio, hoy llegaron 20 especialistas para fortalecer la atención.

En Coquimbo se reportan 209 damnificados, de los cuales sólo uno se encuentra en albergue, además de 18 viviendas con daño mayor.

¡Por favor no nos olvidemos de los animales, ellos también necesitan ayuda!

Fuente: http://www.onemi.cl/informacion-emergencia-en-el-norte/

 

Existen infinitas motivaciones para subir cerros.  A veces existen las ganas de conocer lugares nuevos, a veces uno quiere estar en un lugar con vista espectacular, incluso a veces son más motivaciones de ego o de auto superación, y de repente es simplemente para hacer ejercicio.  Lo que une estas ganas es que siempre, después de un arduo trabajo, llegar a la cumbre entrega una satisfacción incomparable por estar en la verdadera cúspide de un proceso. Esos 5 o 10 minutos que uno pasa en la punta de la montaña es un recuerdo muy particular que uno recuerda quizás para toda la vida, y al menos para nosotros es difícil encontrar otros 10 minutos que queden tan impregnados en la memoria. Con el cerro La Paloma, ocurre que, al igual que varios cerros cercanos a Santiago, casi todos los días del año uno puede tener el recuerdo latente al divisar La Paloma en la cordillera y recordar ese único momento de la cumbre. La Paloma, en particular, resalta por tener el glaciar más grande visto desde Santiago y ciertamente el más atractivo. Teniendo en mente que el cerro requiere conocimientos de glaciares un poco más avanzado que el Plomo, nos propusimos preparar y subir este maravilloso cerro durante 3 días en diciembre. Esto es un breve recuento de la gran aventura que vivimos, donde estuvimos a punto de desertar dos veces, la segunda a menos de 100 metros de la cumbre, pero que al final resultó ser una experiencia tremendamente enriquecedora y que a diario recordamos al mirar el gran glaciar que yace sobre Santiago.

Cumbre del Cerro La Paloma (izquierda, nevado) y cumbre del Cerro Altar (derecha), desde curva 15 de subida a Farellones. Desde Santiago pueden ver ambas cumbres hacia la izquierda del Plomo

Preparación

La preparación no fue fácil. Las lecturas previas de las rutas y la dificultad técnica del cerro nos presentó un entretenido desafío: un primer día de acercamiento desde Villa Paulina en la entrada de Yerba Loca hasta el campamento Piedra Carvajal con desnivel de más de 1.300 metros y un segundo maratónico con más de 15 horas de subida, incluyendo 3 horas de crampones atravesando glaciares y un extenuante desnivel de más de 1.700 metros terminando en la no menor altura de 4.910 msnm. Las alternativas para llegar a la cumbre eran dos, donde una cruza directamente el glaciar La Paloma hasta llegar a su cumbre y una segunda, que se presentaba menos exigente técnicamente, que cruza en primera instancia el glaciar “del Rincón” bordeando un cerro aledaño llamado Morro Negro, para luego acceder al glaciar La Paloma por su lado nor-poniente. Naturalmente, para escalar el glaciar directamente a la cumbre se requieren técnicas de escalada en hielo por lo que nos organizamos por la segunda  alternativa. El desafío era increíblemente atractivo y con la motivación sabíamos que era abordable hacer cumbre, por lo que nos preparamos adecuadamente y partimos decididos a este magnífico cerro.

Día 1

Comenzamos la primera caminata con el equipo impecable y con toda la energía para enfrentar esta aventura. El día se veía espectacular y todo apuntaba a que íbamos a tener una tranquila y bella marcha por el día antes de llegar al campamento Piedra Carvajal, cerca de los pies del cerro que subiríamos a la madrugada siguiente.  El día pasó bastante rápido y, si bien en un comienzo el valle se presentó un poco seco, sólo con el estero Yerba Loca a nuestro lado, a medida que fuimos avanzando fuimos entusiasmándonos con diferentes formaciones rocosas y llegando al final, a una imponente cascada llamada Cascada de los Sulfatos. El nombre viene de la cantidad de sulfatos que tiene el estero, contaminándola hasta ser dañina para el cuerpo humano

Este primer día sirve principalmente para despejar la cabeza de una vez por todas de la rutina Santiaguina y enfocarnos al 100% en lo que se avecina. Muchas veces es complicado sacarse de la cabeza lo que uno ha estado haciendo en la semana, pero una vez logrado, llega una energía revitalizante que es fundamental para enfrentar estas aventuras. Esta energía ayuda no solo a estar enfocado en la meta, sino que a disfrutar cada momento de la aventura al máximo y hacer cada caminata y paisaje inolvidable.

Valle del Estero de Yerba Loca con la Cascada de Los Sulfatos a la distancia y el Morro Negro atrás

Como todo en la vida, lo bello tiene su precio, y junto a la cascada nos encontramos con una empinada ladera que nos hizo prácticamente escalar para lograr sobrepasarla y luego llegar al famoso campamento Piedra Carvajal, nombre que viene de una gigantesca roca con extraña forma que sirve de refugio para montañistas situada al costado poniente. Lamentablemente, debido a la poca higiene de algunos, se dice que existen ratones dando vuelta por la piedra por lo que nos aconsejaron no quedarnos muy cerca. Sin embargo, la situación no nos afectó en absoluto ya que el campamento entero es realmente un oasis donde confluye el estero Yerba Loca con varios afluentes pequeños, lo que le da no solamente un verde intenso, sino que una comodidad invaluable a esas alturas (3.280 msnm). Nuestra estrategia inicial era continuar por algunos kilómetros más para acortar distancias de la maratónica subida que nos iba a tocar el día siguiente, pero al estar en un campamento como el de Piedra Carvajal, lo más razonable es disfrutar una rica tarde y comida, y descansar como uno no podría en ningún otro lado.

Tal cual fue. A las 6 pm, antes que el sol incluso amagara con esconderse, estábamos cerrando la carpa y metiéndonos en los sacos para tener un reponedor sueño. 

Laguna en el campamento Piedra Carvajal con el fondo de una parte del glaciar La Paloma

Día 2

Y comenzó. Justo pasado las 3am ya estábamos de pie y a las 4am comenzamos la ascensión.  Las primeras caminatas fueron bastante planas a orilla del estero Yerba loca, menos sulfatado a estas altura, pero aún con su inconfundible sabor a metal. Avanzamos algunos kilómetros y llegamos a los pies del cerro el Morro Negro, que se puede ver en la foto anterior a la izquierda de la cumbre de La Paloma y a la derecha de un glaciar más pequeño llamado El Rincón.

Vista del valle desde los primeros metros de ascensión en acarreo

La empinadísima subida inicial del Morro Negro nos despertó de inmediato y al terminar los primeros 200 metros de desnivel, pudimos ya comenzar a disfrutar de una privilegiada vista al valle con sol apareciendo con sus primeros rayos.  El camino era principalmente de acarreo, nombre que se les da a los caminos con piedras sueltas que retrasan de gran manera el paso y si hay pendiente, a veces uno avanza tres pasos para luego retroceder dos.  Este acarreo continuó por alrededor de 2 horas hasta que nos encontramos con lo que nos traía más ansiedad: la primera caminata por el Glaciar del Rincón. Nos pusimos los crampones y, recordando las enseñanzas y lecciones que nos habían dado, comenzamos una gran travesía por el hielo.

En un principio fue bastante dócil; visualizamos un pequeño riachuelo congelado que tenía su propio camino con el que logramos avanzar bastante rápido por una pendiente tranquila. En uno de estos puntos encontramos un ínfimo escurrimiento de agua debajo del hielo, y lo que hicimos acá quizás fue el peor error del día y que traería consecuencias: bebimos agua directamente de glaciar. El sabor parecía bueno, y nos quitó la sed en el instante por lo que seguimos normalmente.

A medida que continuamos, el camino se comenzó a complicar y la vía del río se transformó en un ejército de penitentes de más de un metro de altura que bloqueaban cada paso que intentábamos avanzar. Una vez que la pendiente se puso intransitable, la mejor opción fue usar el piolet de marcha como herramienta de escalada, y en esta ocasión los brazos ayudaban de igual forma que las piernas para avanzar.

Descanso entre penitentes en el glaciar Del Rincón

A una altura de más de 4.200 metros, cuando la fatiga ya estaba invadiéndonos, el agua antes tomada comenzó a provocar estragos: uno del equipo comenzó a deshidratarse y junto a ello, llegó el mal de altura. A media máquina logramos terminar el glaciar, y llegamos a un momento crucial del día que pudo haber arruinado nuestro objetivo: debíamos decidir si continuar con un compañero apunado y con síntomas de deshidratación.

Nos sentamos unos minutos, preparamos un almuerzo rápido y, esperando alguna mejora, comimos para recuperar energías.  Luego de unos 20 minutos volvimos a preguntar el estado de nuestro compañero y ya que presentaba una leve mejora, decidimos continuar hasta el próximo hito, que sería justo antes del cruce del glaciar La Paloma, a 4.800 msnm. Si bien la altura todavía no era extremadamente alta, los síntomas de la puna se agravan con el esfuerzo físico y ciertamente con la deshidratación, por lo que hay que tener mucho cuidado en no sobre exigir al cuerpo para no incrementar estos efectos. Si el apunado empeoraba, estábamos obligados a bajar.

La caminata continuó con una leve pendiente de acarreo que fue empinándose hasta obligarnos a hacer un zig-zag para avanzar a un “ritmo de caracol”, donde cada paso que uno da te quita el aire que uno no tiene y la energía que ya consumiste. Sin embargo, siempre hay espacio para asombrarse, y mientras teníamos una mejor vista tanto de los cerros contiguos como del glaciar La Paloma, sorpresivamente hacia nuestra izquierda apareció a la vista la gigantesca mina Los Bronces. A uno le puede gustar o no, pero ciertamente sorprende la dimensión de la mina que parece estar en la mitad de la cordillera, con camiones del porte de los de Chuquicamata y galpones para alojar a cientos de mineros.

Mina Los Bronces desde el filo que llega a la cumbre (lado norte, detrás de la vista que se ve desde Santiago)

Ya pasado este último tramo de acarreo, finalmente llegamos al borde del grandioso glaciar La Paloma, que hacia el suroeste tiene una abrupta caída que entrega una sensación de estar en la cima del mundo, pero a la vez de un vértigo abrumador. En este punto exacto estábamos en la parte superior del glaciar que se ve perfecto desde Santiago, y a no más de 100 metros de desnivel para alcanzar la ansiada cumbre. Siendo casi las 13:00 de la tarde, nos sentamos a preparar la última arremetida y nos percatamos que estábamos bastante atrás con el tiempo, ya que a esa misma ahora habíamos quedado de comenzar el descenso. El clima podría empeorar en cualquier minuto, por lo que atrasarnos por más de 30 minutos podría significar bajar con mal clima y si se nos oscurecía, aumentaríamos de gran manera la probabilidad de accidentes. Sumado a esto, los tres ya presentábamos evidentes síntomas de puna, aunque al menos nuestro compañero deshidratado ya estaba mejor que antes.

Revisamos el tiempo aproximado restante, y vimos que el cruce del glaciar, según las indicaciones con las que contábamos, debía demorar una hora. Continuar hacia la cumbre aumentaría peligrosamente nuestras posibilidades de accidentes por lo que por escasos metros, no alcanzaríamos la cumbre. Aún recordamos las palabras de un compañero: “cabros, me duele infinito decirlo, pero no creo que lleguemos a la cumbre”.

Las ansias en estos instantes pueden ser peligrosas, ya que continuar muchas veces puede ser un error que nos arrepentiríamos al bajar, por lo que hay que intentar tomar decisiones razonables dentro del cansancio y la falta de oxigenación del cerebro. Después de una breve reunión, decidimos avanzar 15 minutos, revisar el avance y si nos quedaba mucho, comenzar el descenso. Estábamos a minutos de la cumbre, pero a minutos de quedarnos tarde y volver con las manos vacías.

Comenzamos entonces nuestro último avance. Encontramos un filo al borde del glaciar que nos permitió avanzar sin crampones por algunos valiosos metros y cuando tuvimos que entrar al glaciar nos dimos cuenta que antes de media hora de avance estaríamos en la cumbre. Nos colocamos los crampones por última vez en este ascenso y cruzando penitentes (que esta vez nos protegían de una caída hacia el precipicio), llegamos a la cumbre a eso de las 13:30. Fue un momento único, después de tanto esfuerzo, incertidumbre y decisiones tomadas, habíamos finalmente alcanzado nuestro objetivo.

Alcanzamos a estar unos diez minutos arriba, donde gozamos de una privilegiada vista hacia El Plomo, el vecino Altar, Leonera, Aconcagua hacia el norte, y muchos otros. Santiago se veía poco, ya que el smog estaba cubriendo casi en su totalidad la ciudad. Intentamos sacar las mejores fotos que pudimos, la infaltable “selfie”, y partimos el descenso.

“Selfie” en la cumbre 

 Cumbre con vista al Aconcagua al fondo al medio

Pensar que el descenso iba a ser fácil hubiese sido un grave error. Sin la motivación de llegar a la cumbre, con la fatiga que nos complicaba cada paso que dábamos y el mal de altura que nos bloqueaba el oxígeno que teníamos que respirar, comenzamos a bajar los 1.700 metros ya subidos.  A escasos minutos de comenzar, el compañero anteriormente deshidratado vomitó y nos dimos cuenta que teníamos que bajar lo más rápido posible para evitar otros síntomas.

En un principio, gozamos de una espectacular vista, en primer plano el glaciar La Paloma y más adelante una infinidad de cerros de colores que iban cambiando con el avanzar del día. Continuamos con el acarreo y rápidamente llegamos al glaciar del Rincón. El pequeño escurrimiento que habíamos utilizado para beber agua a la subida era ahora un río con fuerza que nos obligaba a ir saltando de un penitente a otro para evitar mojarse. El cansancio nos consumía las piernas, pero a la vez, cada paso hacia abajo nos entregaba más aire para respirar y más ganas para llegar a descansar.

Comenzando el descenso por el glaciar La Paloma

Fue así como después de más de 15 horas de andinismo, llegamos sanos y salvos al campamento Piedra Carvajal. Lo que vino después fue un trámite: ordenar las cosas, comer una recuperadora comida y dormir hasta que el cuerpo quisiera.  Nos levantamos el día siguiente para aprovechar un bello día en el valle, y emprendimos la caminata de vuelta a Santiago.

El fin de semana resultó ser una gran prueba sicológica y física, donde tuvimos que pelear paso a paso para llegar a una cumbre que ciertamente recordaremos por muchísimos años. El agotamiento, los problemas con la altura y las decisiones en estado de estrés en su momento siempre es complicado, pero como en todas las cosas en la vida, siempre habrán obstáculos y problemas para lograr la meta, y si no fuera por ellos, “la vida sería como un camino asfaltado: cómodo para caminar, pero donde las flores no crecen”(Van Gogh). Al menos a nosotros, no nos gusta el asfalto.

 

 

Gran revuelo causó en las redes sociales el incendio en Conguillío. Las autoridades no actuaron a tiempo dejando pasar más de una semana para tomar las medidas necesarias para detener el fuego. La ONEMI y la Conaf informaron que ya está todo controlado, tarde. Tan tarde que se esfumaron literalmente. 

Más de 3.800 hectáreas fueron arrasadas por el incendio forestal. Araucarias de 1.500 años se borraron para siempre de nuestro patrimonio y todo por una acción tardía. La Conaf y sus brigadistas llegaron tarde a combatir el incendio que desde hace una semana afecta la Reserva Natural China Muerta, – 70 hectáreas del Parque Nacional Conguillío y de predios particulares– en la Región de La Araucanía. Si bien se logró detener el fuego en la Reserva Nacional, La ONEMI informó que además actualmente hay 28 incendios activos en las regiones de Valparaíso, O’Higgins, del Maule, Biobío, Los Ríos, Los Lagos y por supuesto, La Araucanía. La Conaf informó a través de su cuenta oficial en Twitter que: “Brigadistas logran detener avance de incendio en PN Conguillío. Llamas afectaron 70 ha de ésta área protegida”. El fuego fue detenido después de 10 días que llevaban ardiendo nuestras icónicas Araucarias, las llamas se detectaron el pasado 14 de marzo. Aunque no se saben bien las causas del incidente, lo que sí sabemos es que no se tomaron las medidas precautorias necesarias. Según las autoridades no había sido posible actuar debido al clima en la zona, que no permitía el uso de helicópteros y aviones ya que no podían despegar. Sólo durante la jornada de este viernes, un avión pudo sobrevolar la zona para cuantificar el daño que las llamas dejaron. Sobre el uso de aviones mayores para el combate del fuego, el director nacional de Conaf informó durante la mañana de ese viernes que era una idea “imposible”, debido a que el agua que sueltan cae en forma de llovizna o en puntos lejanos al fuego. Ésta no es la única dificultad, la maquinaria pesada en el lugar no puedo entrar a las zonas altas de la reserva, ya que la geografía del lugar, de quebradas pronunciadas y la falta de caminos, hacen imposible su acceso.

Finalmente, la Conaf se coordinó para destinar brigadistas de Magallanes y Aysén a la zona, y así apoyar a quienes ya trabajan en el lugar. ¿Será que para el Gobierno son más importantes cosas de la envergadura del Caso Caval y el Caso Penta que la naturaleza y –lo único que finalmente tenemos– nuestros recursos naturales? Al parecer, todo indica que lamentablemente así es.

¿Por qué es tan importante este incendio que afecta a China Muerta y al Parque Conguillío? Según dijo dijo a la AFP Alfredo Seguel, de la Red Por La Defensa De Los Territorios, “son muy graves porque son espacios de enorme importancia, no sólo por ser patrimonio, paisaje, sino porque es vida y es vital para el ecosistema de la región”. Seguel lamentó la destrucción de los árboles milenarios que con sus frutos proveen alimento y son fuente importante de los mapuches de la zona, según aseguró.

Una foto del parque quemándose y una de cómo quedo

La Araucaria araucana o Pehuén –también conocida como piñonero, pino araucaria, pino chileno o pino de brazos– pertenece al género de coníferas (árbol tipo pino) Araucaria de la familia Araucariaceae. Es un árbol de larga vida, que puede pasar los mil años, pero lamentablemente tiene un lento crecimiento. Es de hojas gruesas, de tronco recto, su altura puede llegar a los 50 metros y su ancho puede ser de hasta tres o más metros. Las semillas del árbol, piñones, son comestibles y contienen un alto valor nutricional. Son base de la dieta de los pehuenches. (pueblo indígena montañés que forma parte de la cultura araucana –mapuche– y habita a ambos lados de la cordillera de los Andes en el centro-sur de Chile y al sudoeste de Argentina). El fruto de la Araucaria es una de las especies más importantes dentro de la cultura mapuche, especialmente en la etnia pehuenche. El árbol es símbolo de la provincia argentina Neuquén, incluso integra parte del escudo provincial desde 1958. En Chile, la Araucaria fue declarada monumento natural el 26 de abril de 1976.

Es el árbol de la vida de los pehuenches, aunque son un grupo proporcionalmente menor se encuentran dentro de la población mapuche, que representa un 10% de la población total del país. Para sus vidas la Araucaria tiene una importancia no menor, además de usar sus frutos, sus ramas son usadas para rituales y ceremonias sagradas realizadas por ellos. Esperemos que cosas como estas no sigan pasando, se tome conciencia de la gran naturaleza con la que contamos y se le proteja como corresponde.

Roberta Rebori es una de las personas más multifacéticas que pisa la tierra. Esquiadora profesional, embajadora de Roxy, fotógrafa de profesión, en lo que realmente se destaca, para este año ya está preparando dos exposiciones. ¿De qué? De lo más le gusta hacer: viajar por el mundo he ir retratando todo lo que le impacta y fascina.

Hace menos de un año se fue a la India para hacer lo que la tiene ocupada en estos momentos, la fotografía y yoga, ya que habilidades le sobran a esta creativa. Últimamente su vida a dado un vuelco de 180 grados, luego de su paso por India y Bali, se tituló como instructora de yoga –además lo fue de esquí, enseñar sabe– cosa que la complementa con actividades aéreas, como la lira o aro aéreo. Donde ve un espacio, árbol o lo que se le pueda ocurrir lo usa como herramienta para empezar con sus prácticas. Otra cosa que cambió radicalmente en su vida, fue la alimentación, por lo que dice que alimentarse bien es clave para estar bien física y mentalmente. “Para mi la alimentación es fundamental. Es lo que nutre al cuerpo por lo que hay que tener conciencia de lo que uno come”. en REU conversamos con la Roberta sobre todo esto y su último viaje navegando donde se lució en el aro. También sobre lo que se le viene este 2015.

–¿Por qué estás tan involucrada con la nieve? ¿Cómo es tu relación con la montaña?

Estoy muy involucrada con la montaña porque prácticamente nací ahí. Aprendí a dar mis primeros pasos sobre la nieve y a los dos años ya tenía esquís puestos, todo esto gracias a mis papás, ellos se conocieron en la montaña ya que los dos eran instructores. Ellos son mis grandes motivadores y responsables de mi conexión y amor por la montaña.

–¿Era sacrificado ser adolescente y ver que todos “carreteaban” y tu tenías que entrenar?

La verdad es que sí pero no tanto, me gustaba mucho competir y me lo tomaba bastante en serio, me levantaba a entrenar y acostarme temprano hasta que llegó una edad que preferí compartir con mis amigos y disfrutar la montaña desde un punto de vista no competitivo.

–¿Valía la pena finalmente?

En su momento valió la pena porque me hacía feliz y me destacaba.

–¿Cómo llegaste a Roxy?

De Roxy me llamaron apenas llegó la marca a Chile, buscaban a alguien que calzara con todas las facetas de Roxy y creo que fue mi amigo Carlitos Ferrer quien les habló de mi.

–Además siempre has estado relacionada con otros deportes, ¿con cuáles te quedas?

Difícil la pregunta porque una cosa es los deportes con los que me siento cómoda yo, pero hay muchos deportes que "admiro" y me encantan pero no practico. Pero en general todo lo que sea al aire libre, o estar "colgado" en el aire me gusta.

–¿Qué te llevó a estudiar fotografía?

Fue un instinto, siempre supe que quería estudiar fotografía.

–¿Es tu gran amor (la foto)?

Sí! La verdad es que sí, más que mi gran amor es como mi mejor amigo.

–¿Has pensado en dejarlo?

No! Nunca, he tenido etapas que le doy como una especie de reposo..me dedico ahí a revisar mi trabajo, ordenarlo, re-inspirarme. Son como ciclos pero creo que nunca dejaré la fotografía.

–¿Cómo es tu alimentación ahora?

Siempre he tenido un sentido consciente de alimentarme de una manera más sana que lo común, pero ese sentido ha incrementado mucho los últimos años, más aún desde mi viaje a India y Indonesia y con los estudios de yoga. Estoy muy interesada en este tema y estudiando bastante. Todas mis lecturas se relacionan a la alimentación y la óptima digestión y en cómo la nutrición afecta no sólo al correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, sino que a nuestro estado de ánimo, nuestro desempeño intelectual y espiritual. Todo lo que ingerimos nos da vida; es muy importante lo que comemos!

–¿Qué significan los viajes para ti?

Los viajes!!!..los viajes para mi son mi "todo". Aprendo mucho con cada viaje, son mi universidad. Además son los motivadores de mis exposiciones, son los fondos y escenarios para mis fotos, son mi escuela espiritual, me conecto mucho conmigo en los ellos y creo que eso es una de las cosas que más me gusta.

–¿Cómo y dónde fue tu última experiencia navegando?

El último viaje en el Shenu (nombre del velero) fue ahora en febrero en las Islas de San Blas, Panamá. El lugar era increíble, los mejores buceos que me he mandado.

–¿Cómo se te ocurrió hacer aro aéreo o lira?

Como soy fotógrafa, siempre estoy generando ideas en mi cabeza, muchas de ellas se cumplen y otras no…Hace mucho tiempo tenía la idea de colgar y fotografiar mi aro aéreo en un lugar tropical y en el mismísimo velero de mi papá, fue como un sueño hecho realidad"

–¿Lo haces donde sea que vayas?

Antes practicaba en un lugar, pero hace poco me compré mi propio aro y lo he llevado a un par de lugares, pero si! Mi idea es empezar a colgarlo donde sea que vaya.

–¿Qué fue lo mejor de tu viaje a Asia?

Es el lugar más lejos que he ido y eso se siente y se nota, es una cultura totalmente diferente y aunque suene cliché  o repetido, pero percibo la vida distinta desde ese viaje. Es un antes y un después. También los cocos las palmeras y las frutas exóticas! jajaja

–¿Qué se te viene para este año?

Espero esquiar mucho ya que los últimos años me he perdido gran parte de los inviernos!! Un par de exposiciones y pensar en un nuevo destino.

–¿Qué es lo que más te gustó de la página reuoutdoor.com ?

Me gustó mucho la página, muchas veces las páginas relacionadas con deporte son más funcionales, ésta tiene un diseño filete que dan ganas de explorarla entera, todo es lindo, encuentras de todo para comprar y además entretenidos los reportajes. En verdad me encantó.

Para saber más sobre el trabajo de Roberta, sus viajes y su vida entra a http://robertarebori.tumblr.com/

 

Roberta Rebori es una de las personas más multifacéticas que pisa la tierra. Esquiadora profesional, –tres veces campeona nacional– embajadora de Roxy, fotógrafa de profesión, en lo que realmente se destaca, para este año ya está preparando dos exposiciones. ¿De qué? De lo más le gusta hacer: viajar por el mundo he ir retratando todo lo que le impacta y fascina. Hace menos de un año se fue a la India para hacer lo que la tiene ocupada en estos momentos, ser instructora de esquí, porque habilidades le sobran a esta creativa. Últimamente su vida a dado un vuelco de 180 grados, luego de su paso por India y Bali, se tituló como instructora de yoga –además lo fue de esquí, enseñar sabe– cosa que la complementa con actividades aéreas, como la lira o aro aéreo.  Donde ve un espacio, árbol o lo que se le pueda ocurrir lo usa como herramienta para empezar con sus prácticas. Otra cosa que cambió radicalmente en su vida, fue la alimentación, por lo que dice que alimentarse bien es clave para estar bien física y mentalmente.  “Para mi la alimentación es fundamental. Es lo que nutre al cuerpo por lo que hay que tener conciencia de lo que uno come”. en REU conversamos con la Roberta sobre todo esto y su último viaje navegando donde se lució en el aro. También sobre lo que se le viene este 2015.

–¿Por qué estás tan involucrada con la nieve? ¿Cómo es tu relación con la montaña?

–Estoy muy involucrada con la montaña porque prácticamente nací ahí. Aprendí a dar mis primeros pasos sobre la nieve y a los dos años ya tenía esquís puestos, todo esto gracias a mis papás, ellos se conocieron en la montaña ya que los dos eran instructores. Ellos son mis grandes motivadores y responsables de mi conexión y amor por la montaña.

–¿Era sacrificado ser adolescente y ver que todos “carreteaban” y tu tenías que entrenar?

–La verdad es que sí pero no tanto, me gustaba mucho competir y me lo tomaba bastante en serio, me levantaba a entrenar y acostarme temprano hasta que llegó una edad que preferí compartir con mis amigos y disfrutar la montaña desde un punto de vista no competitivo.

–¿Valía la pena finalmente?

–En su momento valió la pena porque me hacía feliz y me destacaba.

–¿Cómo llegaste a Roxy?

–De Roxy me llamaron apenas llegó la marca a Chile, buscaban a alguien que calzara con todas las facetas de Roxy y creo que fue mi amigo Carlitos Ferrer quien les habló de mi.

–Además siempre has estado relacionada con otros deportes, ¿con cuáles te quedas?

–Difícil la pregunta porque una cosa es los deportes con los que me siento cómoda yo, pero hay muchos deportes que "admiro" y me encantan pero no practico. Pero en general todo lo que sea al aire libre, o estar "colgado" en el aire me gusta.

–¿Qué te llevó a estudiar fotografía?

–Fue un instinto, siempre supe que quería estudiar fotografía.

–¿Es tu gran amor (la foto)?

–Sí! La verdad es que sí, más que mi gran amor es como mi mejor amigo.

–¿Has pensado en dejarlo?

–No! Nunca, he tenido etapas que le doy como una especie de reposo..me dedico ahí a revisar mi trabajo, ordenarlo, re-inspirarme. Son como ciclos pero creo que nunca dejaré la fotografía.

–¿Cómo es tu alimentación ahora?

–Siempre he tenido un sentido consciente de alimentarme de una manera más sana que lo común, pero ese sentido ha incrementado mucho los últimos años, más aún desde mi viaje a India y Indonesia y con los estudios de yoga. Estoy muy interesada en este tema y estudiando bastante. Todas mis lecturas se relacionan a la alimentación y la óptima digestión y en cómo la nutrición afecta no sólo al correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, sino que a nuestro estado de ánimo, nuestro desempeño intelectual y espiritual. Todo lo que ingerimos nos da vida; es muy importante lo que comemos!

–¿Qué significan los viajes para ti?

–Los viajes!!!..los viajes para mi son mi "todo". Aprendo mucho con cada viaje, son mi universidad. Además son los motivadores de mis exposiciones, son los fondos y escenarios para mis fotos, son mi escuela espiritual, me conecto mucho conmigo en los ellos y creo que eso es una de las cosas que más me gusta.

–¿Cómo y dónde fue tu última experiencia navegando?

–El último viaje en el Shenu (nombre del velero) fue ahora en febrero en las Islas de San Blas, Panamá. El lugar era increíble, los mejores buceos que me he mandado.

–¿Cómo se te ocurrió hacer aro aéreo o lira?

–Como soy fotógrafa, siempre estoy generando ideas en mi cabeza, muchas de ellas se cumplen y otras no…Hace mucho tiempo tenía la idea de colgar y fotografiar mi aro aéreo en un lugar tropical y en el mismísimo velero de mi papá, fue como un sueño hecho realidad"

–¿Lo haces donde sea que vayas?

–Antes practicaba en un lugar, pero hace poco me compré mi propio aro y lo he llevado a un par de lugares, pero si! Mi idea es empezar a colgarlo donde sea que vaya.

–¿Qué fue lo mejor de tu viaje a Asia?

–Es el lugar más lejos que he ido y eso se siente y se nota, es una cultura totalmente diferente y aunque suene cliché  o repetido, pero percibo la vida distinta desde ese viaje. Es un antes y un después. También los cocos las palmeras y 

–¿Qué se te viene para este año?

–Espero esquiar mucho ya que los últimos años me he perdido gran parte de los inviernos!! Un par de exposiciones y pensar en un nuevo destino.

–¿Qué es lo que más te gustó de la página?

–Me gustó mucho la página, muchas veces las páginas relacionadas con deporte son más funcionales, ésta tiene un diseño filete que dan ganas de explorarla entera, todo es lindo, encuentras de todo para comprar y además entretenidos los reportajes. En verdad me encantó.

las frutas exóticas! jajaja

Para saber más sobre el trabajo de Roberta, sus viajes y su vida entra a http://robertarebori.tumblr.com/

 

¡Atención escaladores! El próximo fin de semana, el día viernes 20 y sábado 21, llega la octava versión de The North Face Master Of Bouldering, el campeonato de escalada en muro más importante de Latinoamérica. La novedad para este año es el concepto Be The Master, el que consiste en competencias paralelas al gran muro de escalada aptas para todo público.

Los mejores escaladores tanto nacionales como internacionales competirán por el gran premio a repartir de US$ 10.000, que estará aún más difícil y extremo que el año pasado, diseñaron especialmente para esta versión un muro de seis metro de alto por treinta de largo. Esta vez, la competencia no será en el parque Bicentenario sino que se eligió como punto de encuentro la Ciudad Empresarial para acoger un mayor número de espectadores, es primera vez que se cambia de lugar y será en un anfiteatro natural, el Ex Driving Range. Se espera que al lugar lleguen más de cinco mil personas tanto amantes de la escalada y el aire libre como personas que buscan un panorama diferente. ¡Ideal para disfrutar con los amigos o en familia!

La entrada es gratuita y además habrán actividades inspiradas en el concepto Be The Master como muros de escalada con premios en la cima, slackline sobre barro, entre otras. Para la tarde del viernes se podrá esperar el sunset junto con música en vivo y seguir  la noche del con cine bajo las estrellas exhibiendo cine outdoor. En estos dos días, se podrá presenciar a los mejores exponentes de la escalada trepando una muralla vertical en el menor tiempo posible. Para cerrar el gran evento y con motivo de celebrar el evento contará con una fiesta de finalización imperdible para todos los amantes de la vida al aire libre.

El  pasado 12 de marzo se realizó el Pre Master Of Bouldering, con una gran fiesta de escalada local los mejores exponentes del boulder nacional realizaron una demostración de sus mejores técnicas para superar una intensa muralla. El punto de encuentro fue el muro del Mall Sport, para llevar a cabo el evento nacional selectivo juvenil y preparatorio para la gran competencia. El primer lugar para los hombres lo obtuvo Facundo Langbehn y la afortunada en categoría mujeres fue Soho Langbehn. ¡Al parecer la escalada va en la sangre de estos hermanitos!

Aunque Temuco se encuentra a más de 650km de Santiago, viajes nocturnos en bus te permiten llegar allá el sábado de amanecida y volver el domingo a última hora para llegar a trabajar a Santiago el lunes. El parque nacional Conguillío, característico por su gran cantidad de Araucarias y el distintivo volcán Llaima en su centro, fue el objetivo de este fin de semana de mediados de enero. Recorrimos gran parte del parque e incluso ascendimos el Llaima para tener una impresionante vista panorámica. 

Es viernes en la noche. Al contrario de la mayoría de los santiaguinos en verano, no estamos yendo a un pre para salir, ni estamos arriba de un auto camino a alguna playa del litoral central. Nos encontramos en el terminal de buses San Borja, haciendo fila para canjear un pasaje a Temuco.

A las 11PM estamos arriba del bus. Se apagan las luces y el sueño nos invade. En un abrir y cerrar de ojos, estamos en Temuco: ya es sábado y el sol comienza a salir por el este. Comienza la aventura. Nos dirigimos en auto hacia el parque nacional Conguillío… ¿pero qué haríamos allí? A decir verdad, ninguno investigó mucho sobre qué veríamos el primer día, sólo sabíamos que el domingo atacaríamos la cumbre del imponente volcán Llaima.

DIA 1

En una hora y media de auto con el Llaima siempre al frente nuestro, llegamos a la barrera de la CONAF del parque Conguillío y averiguamos sobre los atractivos del lugar. Después de una animada conversación sobre distintos lugares que visitar, la Laguna Arcoiris sería nuestro primer destino del día. El camino para llegar allá fue realmente idílico, una tierra de contrastes se presentó en todo momento: araucarias gigantes fueron dando paso a desiertos rocosos de antiguas erupciones volcánicas. Lagunas de colores y montañas nevadas, todo se conjugaba formando paisajes y vistas espectaculares. Al llegar a la laguna Arcoiris, se congregó todo lo que habíamos visto en el camino en un sólo lugar.                                                                                                                

 La mística Laguna Arcoiris se sitúa entre frondosos bosques nativos y lava volcánica.

Fue esta la primera sorpresa del fin de semana: una fotogénica laguna con un fondo de colores se presentó ante nosotros. La miramos desde todos los ángulos, nos tomó unos 20 minutos darle la vuelta. Comenzamos a darnos cuenta de que estábamos en un parque extremadamente hermoso, por lo que las expectativas fueron en aumento a medida que pasó el día.

Volvimos al auto, y nos dirigimos hacia el cerro Sierra Nevada en busca de un trekking tranquilo que nos permitiera estirar un poco las piernas. Una hora de caminata bastó para acceder al mirador Los Cóndores, mágico lugar que nos ofreció vistas al Lago Conguillío y al volcán Llaima. Echamos de menos algún cóndor que le hiciera honor al nombre del lugar, pero no se puede tener todo en la vida. 

El mirador Los Cóndores se encuentra a mitad de camina hacia la cumbre de Sierra Nevada. Ofrece una panorámica del lago Conguillío inigualable

Bajamos rápidamente del mirador en este caluroso día sábado para dirigirnos a la Playa Linda, en el Lago Conguillío. Aunque estemos en un parque nacional, seguimos estando en verano por lo que nunca está de más relajarse y disfrutar. Tibias aguas y un paisaje espectacular nos acompañó en esta tarde de relajo.

La playa linda se encuentra en el extremo oriente del Lago Conguillío. Nos permitió bañarnos y relajarnos después de la subida al mirador.

El hambre se hizo sentir cuando el sol se cernía directamente sobre nosotros, pues ya era hora de almuerzo. Nos dirigimos entonces a comer a un imperdible del parque: las empanadas mapuches del local Ruca Witran.  Con una masa parecida a un pan amasado, nos comimos unas empanadas napolitanas realmente exquisitas (y muy contundentes). Habiendo repuesto energías, llenamos nuestras botellas con agua en ese lugar y nos dirigimos hacia la base del volcán Llaima.

Conducimos hacia el centro de esquí Las Araucarias, lugar en donde instalaríamos nuestro campo base. Fue muy bueno contar con un auto 4×4, ya que nos permitió llegar hasta la parte más alta del centro, ahorrándonos unas dos horas de caminata para el día siguiente.

Armamos campamento y, con el Llaima ahora como telón de fondo, comenzamos a cocinar y a alistar todo para el día siguiente. Encontrándonos a más altura (1900msnm aprox), fue clave abrigarnos con nuestros polerones de chiporro REU para enfrentar la helada brisa que comenzó a correr. Luego, acompañados por nieve cobriza producto de la puesta de sol, nos metimos a la carpa a descansar. 

En la base del volcán Llaima, con nuestros polerones de chiporro REU protegiéndonos del frío

Termina el primer día con un atardecer espectacular, con colores cobrizos en la nieve y una exorbitante vista de los valles centrales

DIA 2

Son las 5:00AM, y el despertador ya está sonando. Rápidamente nos vestimos, salimos de la carpa y comenzamos a preparar un energético desayuno. La temperatura era agradable y, cuando dieron las seis y veinte emprendimos nuestra caminata. El crepúsculo fue realmente inolvidable: la silueta del volcán Llaima fue dando paso a un sinfín de colores en el cielo… definitivamente uno de esos momentos que se quedarán en la memoria para siempre. 

El volcán cuando amanecía. La ruta seguía hacia el filo norte (filo izquierdo en la foto).

Casi alcanzando el filo norte. Ya han pasado algunas horas y los primeros rayos de sol aclaran el día

La primera hora fue una caminata de aproximación tranquila con pendiente baja y a medida que nos acercábamos al cono del volcán, la cantidad de nieve en el camino fue aumentando. Las páginas de internet que habíamos consultado indicaban que no era necesario llevar crampones al volcán en época estival, sin embargo, nos llevamos la desagradable sorpresa de que sí eran necesarios. Se alargó la jornada ya que era peligroso acceder a pendientes de hielo sin crampones. La ruta que seguimos fue, en este parte, a través de los pequeños manchones sin nieve que quedaban e incluso tuvimos algunas pasadas de hielo que debimos hacer con sumo cuidado.

Había que apuntar siempre en dirección norte hasta llegar al filo del volcán ya que era el lugar que menos nieve acumulada tenía. Una vez alcanzado el filo, las vistas que nos acompañaron fueron impresionantes: hacia el norte los volcanes Tolhuaca, Lonquimay y Callaqui, y hacia el sur el perfecto cono del volcán Villarrica, además del Lanín y el Quetrupillán. 

Habiendo alcanzado el filo, la vista es sencillamente espectacular. Volcanes se asoman por doquier

Siguiendo con el ascenso, llegamos a la parte final de la ruta. Una cumbre cercana, con fumarolas furtivas entremedio; el Llaima se posaba frente a nosotros. “¿Será una media hora más hasta la cumbre?” Nos preguntamos inocentemente.

Conforme avanzamos nos dimos cuenta que lo que nos quedaba era la parte más dura del ascenso. Un acarreo de roca volcánica muy suelta nos acompañó en esta última parte, de esos en que con diez pasos sólo avanzas uno, porque en los otros nueve retrocedes exactamente lo que avanzaste. El sol ya llegaba a su punto más alto, y de no ser por el viento el calor hubiese sido insoportable. A ratos se escuchaba una que otra frase culpando el maldito terreno que nos habíamos propuesto subir. 

Último extenuante acarreo. Las rocas volcánicas sueltas hicieron que la última subida fuese realmente cansadora. En el fondo el volcán Lonquimay (izquierda) y la Sierra Nevada (derecha).

No fue “media horita” tranquila como habíamos estimado al principio, sino que tardamos una hora y media en terminar el acarreo, pasando varias fumarolas en el camino que le daban un sabor volcánico al ascenso. Terminamos la fuerte pendiente para encontrarnos con la ansiada cumbre: un cráter muy extenso, nevado en su interior y con fumarolas saliendo en todo su rededor. Fueron 5h10m de ascenso, llegando a las 11:30AM a la cumbre. El viento cesó y nos sentamos a disfrutar de un rico almuerzo: fajitas con jamón, salame, queso, tomate y palta. ¡Qué más se puede pedir! El suelo estaba caliente por la fuerte actividad volcánica que se forjaba bajo nosotros, y el olor a azufre de la cumbre no nos dejaron olvidar el hecho de que nos encontrábamos en la cumbre de uno de los volcanes más activos de Chile.

Cumbre del volcán Llaima (3125msnm) mirando hacia el sur. Al fondo se aprecian claramente los volcanes Lanín y Villarrica. El cráter esta nevado en su interior, y fumarolas emanan vapor y azufre desde todas partes.

El descenso no estuvo exento de complicaciones. La bajada por el acarreo de piedra volcánica se transformó en un festival de piedras rodantes. Debimos bajar con mucho cuidado para que las piedras que soltaba uno no fueran a dar en la cabeza del otro. En este punto echamos de menos un casco que nos hubiese protegido ante cualquier eventualidad, pero no tuvimos más alternativa que ser muy cuidadosos y ordenados con la bajada. Más abajo, lo positivo fue que lo que era hielo en la subida se había derretido para dar paso a nieve que no ofreció peligro alguno.

Descenso por nieve ya derretida con el sol

Llegamos al campamento, desmontamos todo y emprendimos el viaje de regreso. Aun habiendo conseguido nuestro objetivo, nos quedó toda la tarde del domingo para ir a relajarnos al desconocido Lago Quepe. Con el permiso que nos dieron en la entrada, ingresamos a este lago del que sólo supimos después de conversar con el guardaparques de Conguillío. Fue un merecido descanso en un lago tan espectacular como solitario.

Relajándonos en el Lago Quepe

Aguas tibias y mucho sol despidieron este tremendo fin de semana en la novena región de Chile. Nos volvemos a Santiago habiendo conocido un precioso rincón de Chile, que incluyó volcanes, lagunas, bosques nativos, roca volcánica… una variedad de paisajes realmente abundante. Aunque requirió un poco más de esfuerzo por la distancia recorrida, fue un fin de semana increíble que nos introdujo a una región llena de volcanes por ascender y parques nacionales por visitar.

AndesTrailing: Diego Kaulen @eldiegok y Francisco Escobar @ikoescobar

Conversamos con Francisco Uribe, el Furia, quien rápidamente llegó a estar número cuatro en el ranking nacional de mountain bike. Tiene 28 años, su nombre suena cada vez más fuerte y hoy se encuentra enfrentando el Andes Pacífico. Nos cuenta que su ruta favorita es el Bike Park de Chillán y que además se dedica el resto del tiempo a su emprendimiento; el taller mecánico donde repara, prepara y restaura motos. Todos los fin de semanas se arranca de Santiago, a descansar -a su estilo- o a hacer deporte mejor dicho.  Su vida es tal cual la soñaba de chico. Mantiene la cabeza ocupada con su taller, aunque por él haría los deportes que le gustan todo el día. 

Todo partió en tercero básico. Era atleta y le iba bien, pero poco a poco empezó a gustarle más y más el atletismo hasta que se inscribió en el club de la Universidad Católica para entrenar fuera del colegio y ser mejor. Luego de cinco años, quiso cambiar de aire ya que cuando iba a su campo, le gustaba robarle la moto a su papá, y aunque le quedaba gigante y se caía, seguía andando aunque se le apagara. Si no se iba al campo, se quedaba en Santiago andando en bici con sus amigos. Su hermano mayor empezó a competir y después que se uniera a él y sus amigos, se metió en las competencias en 1997 haciendo crosscountry en las mañanas y en las tardes descenso. En 2002 todo cambió, en paralelo a la bici, subía a la nieve y la chispa que tenía la bici parecía apagarse. Varios de sus amigos se retiraron, corrió el panamericano en Chile y después de eso vendió su bicicleta sin imaginarse que años después volvería en gloria y majestad. 

La nieve tuvo más fuerza, no es de familia de esquiadores y nunca tuvo refugio arriba. Le agarró el gusto al frío y las aventuras de la montaña. En 2003 fue su primera participación en un campeonato. “Me tiré a lo grande, había clasificado a la final y salí segundo lugar con un backflip mute grab. Me acuerdo perfecto hasta el día de hoy, gané zapatillas, un cheque de plástico, medallas, plata, etc. No lo podía creer”, cuenta. El 2007 entró a Powderchile, un equipo de support nacional. Con ellos se fue perfeccionando, alcanzado niveles altísimos, como un profesional. Aprendió mucho sobre la montaña, trucos y de cómo es el trabajo en equipo; los viajes, mostrar de qué se trataba, etc. “Me sentía un rockero”, confiesa. Lamentablemente el equipo se disolvió, cada uno empezó a tener propios auspicios y entre 2009 y 2010 fue uno de los riders de Valle Nevado, lo que agradece ya que gracias a ellos no para de disfrutar del centro cada temporada, y además cree que es de los atractivos más grandes que tiene Chile. Nieve en la cordillera. “Te atrapa”, comenta el Furia. 

Desde esa época hasta el 2012 se fue a vivir al campo por trabajo, y fue ahí donde se compró su primera moto y empezaron sus aventuras sobre las ruedas. “Entrené como nunca, hice pista en el patio de mi campo y la pieza de servicio la transformé e invadí con mi primer taller mecanico. Imagínate la cara de mi mamá viendo la moto adentro de la casa”, cuenta.  El 2011 fue el año que se dedicó solamente a la moto, como caballo de carrera, no miró ningún otro deporte. No subió ni un sólo día en la temporada de nieve, y andaba por lo menos cinco veces a la semana en moto. Corrió todo el circuito nacional, pichangas, lo que fuera para salir primero en el circuito. “ Salí primero en mi categoría y pude salir campeón de expertos… No lo podía creer, llegaron los auspicios y los mejores tiempos con los amigos de Lemon Racing, corrí el mundial en Talca cerrando un ciclo grandioso para las motos (cerrando porque se tuvo que ir a Santiago y sabía que ya iba a poder andar en moto como lo hacía en ese minuto)”. Instaló el taller y eso es lo que lo mantiene cerca del ambiente de las motos, aunque ya cerró ese capítulo de motores y competencias.  

Era 2013 ya estaba instalado en la capital, y no podía solo esquiar, sentía que tenía que hacer algo más. En Chile, estaba sonando el mountain bike y varios de sus amigos, incluyendo a su hermano, empezaron a interesarse por el enduro. “Quedé para adentro, dos especialidades en una sola bici”, dice. Compró una bicicleta usada para ver si le nacían las ganas de volver a las pistas. ¿El resultado? A los pocos meses fue con un amigo a vender un proyecto para correr el 2014 a costo cero. Justbikes se mostró interesado y resultó. Su proyecto fue tal cual esperaban. Terminó segundo en expertos y cuarto de Chile. “Fue rapidísimo, se mezcló todo, trayectoria con ruedas, cabeza mentalizada y los entrenamientos respectivos. Hoy en día, hay otras marcas que me apoyan prácticamente todo el año como deportista y la semana pasada cerramos para el 2015 y algunos de ellos me han dado el apoyo para correr en unos días más el Andes Pacífico una especie de Dakar de bicicletas, la nueva modalidad internacional que crearon los Montenbaik.com y mostrar Chile en todos sus ámbitos y tener la oportunidad de competir con grandes mundialmente de esta especialidad”, cuenta emocionado. 

Además de la perseverancia siempre tuvo el apoyo de su familia. Primero, su papá por siempre alentarlo en todos los deportes que se le ocurrieron. Su hermano fue un ejemplo para él desde chico, era loco pero metódico. Para Francisco llegar a estar entre los cinco mejores de Chile en menos de dos años se debe, entre otras cosas, a que su experiencia cuando era chico le dio mucha ventaja. “Andaba prácticamente todos los días, tenía tres bicicletas una de Bmx, XC y DH, cada una tenía su característica. Hoy son las tres en una. Y eso combinado con las motos, más el entrenamiento físico y mental, creo que son los factores que hoy han dado frutos”. Cuenta que todavía no se la cree, es algo insólito para él y que nunca pensó que llegaría tan lejos. “Me retiré de las bicicletas a los 14-15 años, siempre vi a mi hermano con los profesionales, era inalcanzable. Me sacaban minutos de ventaja. Hoy están ahí, es un sueño hecho realidad”. Pero esto no es gratis, se lo debe a que todos los días hace deporte y mantiene una alimentación balanceada. Trabaja todos los días en su taller, sube el San Cristóbal o el Manquehue para soltar las piernas y cuenta que pasar los auto lo más rápido que puede en la hora del taco le sube la adrenalina para irse con todo a entrenar. Cuando llega elonga, y a esto hay que sumarle el deporte de turno que haga el fin de semana. En REU le hicimos algunas preguntas para saber más sobre el deporte, su vida y cómo ha resultado la mezcla de estos dos.

¿Si tuvieras que elegir un deporte, cuál sería?

Es muy difícil esa pregunta, creo que cada deporte tiene su cuento, lo importante es tener buenos partners. Eso lo hace inolvidable, aunque elijo fluir, me encanta.

¿Por qué la bici y no la moto?

Más difícil todavía (risas). La moto es algo que me duele en el alma haberlo dejado, acelerar un motor es puro placer. Hoy en día elijo la bicicleta por un tema sencillo, tengo un tremendo apoyo de mis auspiciadores, es fácil de transportar y prácticamente todo el mundo sabe andar en bici, por lo que la buena compañía nunca falta.

¿Te apoyan?

Si, hoy tengo grandes auspiciadores y con más de uno tengo años de trayectoria. Me tienen muy regalón, lo agradezco. GT intercycles, Valle Nevado Ski Resort, OffRoad Cooper, Mall Sport, Vans y Donky Pads me pasan de todo prácticamente. Indumentaria, estadías, tickets de temporada, bicicleta, neumáticos, zapatillas, casi todo. Nada que decir, perfecto.

¿Cómo lo haces para financiar otras cosas que faltan y seguir adelante?

Siempre soy yo o mi hermano que me ayuda bastante. Pero todo lo que significa deporte son los mismos auspiciadores quienes me dejan costo $0 la actividad e indumentaria en si. Con eso siento gran apoyo, les debo mucho.

¿Piensas en dedicarte fulltime a la bici?

Creo que es una pregunta que va más allá. ¿Te dedicarías a algún deporte siendo chileno y viviendo en Chile? Yo creo que no, no hay cultura de apoyo monetario deportivo, con los productos uno disfruta, no vive.

¿Cuáles son tus rutas favoritas?

Sin duda es el Bike Park de Chillán. El 2014 salió como la mejor locación del mundo. Pocos lo saben.

¿Por qué competir y no dejarlo como hobby?

Es raro, cuando corrí el mundial de motos prometí que todo desde ese día sería hobby, y creo que desde esa fecha me ha ido mucho mejor que cuando me dedicaba. Seguramente me cayó el tejazo de que la mente entre más tranquila mejor responde. Pero creo que la competencia te mantiene vivo, mientras sea con uno mismo.

¿Qué recomiendas a la gente?

Que nunca dejen de probar algún deporte o actividad. En Chile tenemos todo para hacer de todo y prácticamente todo el año. Es un país lleno de lugares mágicos, senderos increíbles, sólo falta que seamos más deportistas para que tome vuelo las actividades alternativas o extremas.