El longboard, es un deporte que nace entre los años 1960-1970, en el que se usa una tabla más larga que una de skate. Principalmente los longboards se usan para tirarse por cuestas alcanzando velocidades cercanas a 100 km/h, un error en longboard puede costar muy caro.
Rebecca Ossa es de las pocas mujeres que se atreven a andar por las calles y por enormes bajadas en esta tabla. Tiene 25 años y es diseñadora de imagen y estilo, pero lo de ella es sin duda los deportes y la adrenalina. Empezó a practicar longboard a los 19 años gracias a su amigo Marcelo Destefani, él corre en el circuito mundial y la obligaba a acompañarlo a entrenar para sus carreras y ahí fue cuando este deporte la cautivó. En Kauken hablamos con ella y esto fue lo que nos contó:

–Después de que te llamó la atención el longboard, ¿qué fue lo que te motivó?
–Lo que me motivó fue que es un deporte de alto riesgo, donde estás todo el tiempo peleando contigo mismo para no entrar en pánico, por ende uno aprende a conocerse y manejarse mucho. También la libertad que se siente cuando vas muy rápido, uno logra entrar en un estado de total desconexión, es casi como meditar.
–Pocas mujeres andan en longboard, ¿qué significa para ti ser una de las mejores de Chile?
–Al principio empece andar con un grupo muy grande de amigas haciendo freeride, después cuando me metí de lleno en el ámbito del dowhill me di cuenta que habían muy pocas mujeres, que por un lado es bueno porque entras a competir con hombres, donde el nivel de exigencia es mucho mayor y creo que eso me ayudo a sobresalir. No sabría cómo decir qué significa específicamente jaja. Me siento bien conmigo misma porque toda ha sido gracias a la constancia y esfuerzo.

–¿Cuáles han sido tus mayores logros en este deporte?
–El reconocimiento de las marcas y totalmente el hecho de que cada día uno se va superando.
–¿Cuál es tu lugar favorito para andar?
–Chacabuco y Lo Prado.

–Si no estás andando, ¿en qué estás?
–Estudiando o en la playa.
–¿Qué otros deportes haces con frecuencia?
–Practico bodyboard porque paso mucho tiempo en la playa, la bicicleta es algo que me encanta y que me gustaría poder dedicarme más, ando en moto desde chica y le tengo mucho cariño y entreno crossfit en Fit cuando estoy en Santiago .
–¿Qué fue lo que más te gustó de la página?
–Me encantó que sea una plataforma que une todo tipo de deportes y de fácil manejo para poder vitrinear! Hay cosas muy lindas y útiles! En general lo encuentro demasiado innovador.

Rebecca con su REU gris
La conductora del programa de deportes Ecosport y campeona de la ola artificial durante tres años seguidos, Isidora Ureta, con sólo 23 años no ha dejado indiferente a nadie a la hora de lucirse en la única ola artificial de Sudamérica ubicada en el Mall Sport. Gracias a sus logros en el circuito Flowride ha viajado a diferentes lugares como San Diego, EE.UU, Abu Dhabi en los Emiratos Árabes, entre otros. “En el 2011 gané el Flowride y me fui a competir a San Diego donde salí cuarta. Nunca me lo esperé, ese fue un gran logro deportivo para mí”, cuenta.
A pesar de su corta edad, la Tita como le dicen los amigos, lleva tres años en la televisión y más de cinco surfeando en la ola artificial. Además está en el último año de Periodismo en la Universidad Adolfo Ibáñez, lo que retomó en marzo luego de un agitado 2014 en el que estuvo haciendo un proyecto el cual ella conducía. Ahí recorrió desde Nueva York hasta el Caribe en un yate privado. Aunque la Tita no se cansa de viajar, la mayoría del tiempo lo dedica al deporte, por que es su pasión y también porque su trabajo lo requiere. Lo que más le gusta de su trabajo es que representa fielmente su estilo de vida, conoce lugares, personas y culturas increíbles, además de practicar todo tipo de deportes. “He podido mostrar Chile a través de esto(el deporte), que los jóvenes se sientan representados y plasmar lo que vivo en el programa en la TV”.

Era febrero cuando quise registrar esta aventura. El destino elegido fue el lago Caburgua para acompañar a la Tita a sumergirse a pulmón en las profundidades de este lago de origen volcánico. Para ella fue: "Un sueño que quise experimentar en la modalidad apnea, un nuevo desafío en el sur de nuestro país. Proponerme bajar más de 15 metros aguantando mi respiración, controlando mi cuerpo a través de la mente es parte de lo que enseña y aprendí en la escuela SoloApnea".

La práctica de este deporte es muy completa, ya que no sólo involucra un tema físico sino que también algo fundamental como es la mente. Ser conciente de nuestro propio cuerpo y capacidades es de las cosas que nos hace despertar la apnea."De las actividades que más me gusta experimentar, son las relacionadas con el agua. Para mí, es energía, renueva, limpia. El agua, es vida, fui feliz a este desafío".
El apnea, es un deporte que todos lo pueden practicar, ya que el ser humano está diseñado para poder desenvolverse dentro del agua. Su estructura física se lo permite y lo más interesante es que compartimos las mismas capacidades que tienen los mamíferos acuáticos como los son delfines, focas, ballenas, entre otros mamíferos acuáticos. La apnea, buceo libre o freediving consiste básicamente en la suspensión voluntaria de la respiración, para lo que es necesario conocer y aprender técnicas de respiración, ecualización y relajación. Uno puede contar con un gran estado físico, con una buena capacidad pulmonar y con una buena técnica de respiración, pero si el buceador está nervioso, ansioso o preocupado por algo, de seguro el buceo no va a ser bueno.

"La sensación de estar bajo el agua es como un mundo nuevo, siendo consiente de mi respiración. Al hacer apnea siento más confianza a la hora de realizar otros deportes en el agua. Es un encuentro con uno mismo, un momento de relajación, un desafío en conexión con el agua. Tanto me gustó que hice durante tres días seguidos apnea. Me gusta proponerme desafíos por muy chicos que sean, ver cómo reacciona mi cuerpo y conocer mis límites y órganos. Aprendí a desenvolverme en otra superficie", cuenta Isidora.

Isidora en su último viaje a Colombia desafió sus propios límites. Estaba buceando con tanque y sin previo aviso se quedó sin aire. Fue aquí donde tuvo que poner todos sus conocimientos de apnea en práctica. "Tuve que usar esta técnica porque me quedé sin respiración pero pude aguantar, estuve tranquila y todo salió bien". El próximo desafío de esta sirena es practicar apnea pero en el mar.
Conversamos con Roberta Irarrázaval, la campeona sudamericana indiscutida desde 2009 de snowboard, quien a sus 21 años ha conquistado mucho más que sólo caminos de hielos. Su mamá la describe como independiente, linda, muy querida por sus pares y tiene razón, la menor de cinco hermanos es, sin duda, todas esas cualidades y más. Recién viene llegando al país, después de cinco meses recorriendo distintos continentes, mezclando las increíbles playas y olas del Sudeste Asíatico y las Islas de Hawái con la nieve de California y powder de Japón, Roberta nos cuenta su experiencia y todo lo que significó para ella –tanto profesionalmente como personalmente– este último país.

Llegó a Hakuba, Japón para radicarse y decidió que ese sería el lugar donde realizaría su práctica profesional de Ingeníera en Hotelería y Turismo, y paralelamente entrenar, que es lo que realmente le gusta y como dice ella "su motor, su profesión". Su motor y pasión, ya que la vida de montaña y el deporte es algo con lo que nació. Desde los seis años que practica snowboard y desde los 14 que es campeona sudamericana desde el año 2009. Roberta destaca y resalta entre sus pares, pues es una gran deportista, reconocida en el extranjero por su alto nivel y estilo que ha enaltecido el nombre de Chile en el freestyle snowboard que, junto a su hermano Iñaqui –también campeón sudamericano en este disciplina– fundaron el renombrado Equipo Nacional de Snowboard de Chile. La Robe, como le dicen sus cercanos, es una persona sencilla que disfruta del día a día, es simple y muy natural, adora a su familia y el deporte es lo que la hace vibrar. Es dueña de un estilo de vida único, es una real gozadora aunque también muy metódica y aplicada en cada uno de sus compromisos.

–¿Cuáles son tus metas a corto y largo plazo?
–Terminar la universidad, potenciar el proyecto "Little Bali: hotel de montaña" y jardín-boutique recién inaugurado en el camino a Farellones, esta es una empresa familiar donde cada integrante de mi familia –todos snowboarders– tiene una labor específica y a mí me toca la parte "boutique" por mis constantes viajes fuera de Chile.
–¿Cómo fue la experiencia de ir a andar a Japón?
– Japón, ha abierto una gran puerta en el "backcountry", mi snowboard se amplió en un 1000% después de esta temporada entrenándome casi ocho horas todos los días y lo único que quiero es seguir descubriendo y disfrutando aristas de mi deporte. Me proyecto un montón para esta temporada, hay muchas ideas nuevas entretenidas y mis auspiciadores me apoyan en todo; Columbia, Vans, Coa, y Niche son mis mayores sostenedores y potenciadores de todos mis planes.

–¿Qué se viene este invierno?
–El invierno 2015 recorreré el sur por completo, sus montañas y sus centros de esquí. Hemos armando un team equipado con motos de nieve recién traídas al país y el fin es hacer una película de nuestro dominio esquiable. Los sudamericanos de invierno son mi principal meta y hay que defender el título y batir récores manteniéndome como campeona por séptimo año consecutivo. En diciembre volveré a Japón a trabajar, entrenar, seguir descubriendo y hacer material.
–¿Qué significa la montaña para tí?
–¿Qué que es la montaña para mí?, Para mí la montaña es plenitud. Snowboard, viento, amigos, asados, las mejores puestas de sol y que la cara se te congele con la sonrisa pegada.

–¿Qué sientes a la hora de representar Chile?
–Competir por Chile es un honor. Chile es un país del que me siento orgullosa de pertenecer, un enigma para muchos pero un paraíso para los que lo conocen.
–¿A qué edad empezaste a andar en snowboard?
–Empecé a andar en snowboard a los seis años y por copiarle a mis hermanos. Soy la menor de cinco hermanos y quería hacer todo lo que hacían los grandes.

–¿Cuál es tu lugar favorito para andar?
–Mi lugar favorito por lejos es Farellones. Después, el mejor powder Hakuba y los mejores parques están en Keystone. El snowboard, siempre me gustó, es algo que ha sido parte de mí desde que tengo memoria y es lo único que no cambiaría por nada. Tengo muchísimo que agradecerle, al final de todo es mucho más que sólo un deporte.
–¿Dónde te encontramos cuando no estás en la nieve?
–Cuando no estoy andando en snowboard estoy en la playa, cuando viajo me gusta lo cultural, también recorro las ciudades hasta sus últimos rincones, aprendo, miro y siento. Antes estudiaba arquitectura entonces también es algo que disfruto harto…Lo de estar estudiando Ingeniería en Hotelería y Turismo me obliga a internalizar detalles que antes no veía y estudiar mucho a destiempo porque no estoy tan presente con respecto a los horarios formales, me recupero eso si y con mucho apoyo de parte de mi querida Universidad la UNAB. Aprovechar a mi familia y a mis amigas es siempre prioridad cuando estoy en Chile.

Roberta con su poleron REU gris, aprovecha de ir por el tuyo y quedar listos para este invierno.
El Kilimanjaro es la cumbre más alta de África con 5.895 mt, formado por tres volcanes inactivos, el Shira, el Mawenzi y el Kibo. Está ubicado en el norte de Tanzania y prácticamente colinda con Kenya. Moshi, el pueblito que está a sus faldas es sorprendentemente limpio, lleno de plantaciones de café y árboles de platano. Junto a Arusha conforman uno de los núcleos turísticos más concurridos en Tanzania famosos por sus safaris y trekkings.
¿Por qué el Kilimanjaro?
Muchas de las personas que por algún motivo saben de mi viaje me preguntaron que por qué África y por qué el Kilimanjaro y más todavía ¡por que solo! La verdad es que después de haber viajado por el sudeste se me abrió mucho más el apetito de conocer lugares a los que no todo el mundo va, lugares a donde uno tiene que investigar como es y más todavía conocer culturas distintas. El haber ido solo fue fundamentalmente porque tenía claro que nadie me iba a acompañar y yo creía que era ahora el momento de hacerlo. En un principio opté por lo más fácil, voy a Sudafrica y a Botsuana, después de un tiempo pensé que si ya estaba invirtiendo mi plata y tiempo en ir a África tenía que ser a algo diferente y no el África al que todo el mundo va con Safaris lujosos y comida occidental. Comencé a investigar en internet el top 10 de atracciones en África y empecé a considerar atracciones que estuvieran cerca, me di cuenta que el Maasai Mara y el Kilimanjaro (Kenya y Tanzania) estaban a una distancia que al ojo se veía razonable y era mi mezcla perfecta: animales y trekking. Soy un dog lover a fondo y muy fanático de los animales también, por el otro lado junto a un par de amigos hemos subido los típicos cerros que rodean Santiago y me siento muy cómodo en el aire libre. Dos meses después de haber hecho esta investigación ya tenía mis pasajes comprados a Kenya y mandando mails a guías tanzanos para el trekking al Kilimanjaro. Como siempre el Lonely Planet fue clave y me dio información muy valiosa para el día a día en ambos países y para guiarme en donde tenía que quedarme.
Me esperaba un largo viaje antes de llegar a Nairobi (Kenya). Partí el jueves 5 de marzo desde Santiago hasta Sao Paulo, luego de Sao Paulo hasta Johannesburg y finalmente desde Johannesburg hasta Nairobi, fueron aproximadamente 24 horas viajando incluyendo escalas. Llegué muerto de cansado a Nairobi.
Nairobi es la ciudad más poblada de África Oriental y es una de las ciudades más prominentes de África tanto política como económicamente y definitivamente un centro social. Trafico constante pero del que puedes estar parado 15 minutos sin moverte, los semáforos están prendidos pero no son considerados (hay un policía en cada intersección) y como muchos países subdesarrollados, lleno de motos. Esa noche dormiría en Nairobi para partir muy temprano al día siguiente en un shuttle a Moshi en Tanzania ya para comenzar mi trekking. Llegué a Moshi el día sábado 7 y en el hostal me estaba esperando Babu, mi guía, para darme el breafing de mañana, aquí partió mi aventura.
Dia 1 : Machame Gate (1.800 mt) a Machame Camp (3.000 mts) 9 kilometros

Foto: Letrero a la entrada del parque (Machame Gate)
El primer día salimos desde el hostal a las 9 am camino a Machame Gate (1.800 mt), nuestra puerta de entrada al Kilimanjaro. Camino a Machame Gate fuimos pasando a buscar al crew que me acompañaría, cocineros, porteros y el guía, ahí me di cuenta que sería el único turista. Llegamos a la entrada del parque y mientras distribuíamos toda la carga (víveres, ropa, carpas, etc) entre todas las mochilas empecé a hablar con otros turistas que subían con otros guías y me di cuenta que realmente había gente de todos lados.
Empezamos la caminata por un sendero rodeado de una selva muy densa, muy húmeda pero afortunadamente con mucha sombra. Tuve la oportunidad de ver monos, muchos pájaros y un camaleón! El guía me comentaba que por una de las rutas (Lemosho) que empieza por el lado keniata puedes hasta encontrar elefantes en el primer día. Después de haber caminado aproximadamente 9 km llegamos a Machame Camp, la altura todavía no me hacía efecto. Fuimos a firmar a la cabaña del ranger (en todos los campamentos hay un ranger) y los porteros pesaron sus mochilas, ninguna puedes superar los 20 kilos. El paisaje seguía siendo selvático pero ya no tan denso ni tan húmedo, jugamos cartas con el cocinero, comimos, breafing del próximo día y a dormir.

Vegetación: foto del primera día cuando era selva.
Día 2: Machame Camp (3.000 mts) a Shira Camp (3.840 mts) 7 kilometros
Empezamos a las 7:00 am caminando, este día es el más tranquilo de todo el trekking aunque igual tiene su grado de pendiente, es una caminata corta todavía a baja altura y con varios view points muy bonitos. A medida que vamos subiendo los árboles se van haciendo cada vez más chicos y empiezan a aparecer los famosos arboles de altura del Kilimanjaro, el Scenecio kilimanjarí y la Lobelia dekenii. Llegamos temprano a Shira Camp en donde tenemos una vista privilegiada del Monte Meru ubicado en el centro del parque nacional Arusha, rodeado por savanna y una vida animal muy diversa incluyendo más de 400 especies de pajaros, monos, elefantes y leopardos. Realizamos una caminata de aclimatación a Shira cave, llamado así porque hay una cueva que antiguamente servía de refugio. También se puede apreciar el Shira Plateau que llama mucho la atención al ser una planicie bastante grande creada cuando el rio de lava del Kibo llenó el cráter del Shira. Por primera vez sentí un leve dolor de cabeza que con una buena cantidad de agua, té y sopa se va al rato. Jugamos un poco de cartas y a dormir, el día siguiente empezaría temprano y sería un poco más pesado.
Día 3: Shira Camp (3.840 mts) a Barranco Camp (3.950 mts) 10 kilometros
Aunque al final del día subiste solamente 110 metros, la realidad es que este día es uno de los más pesados y claves para la aclimatación ya que durante el día llegamos a las 4.530 antes de bajar al campamento en Barranco. Comenzamos a las 7 am nuevamente a través del Shira Plateau, luego de una caminata de 4 horas de caminata llegamos al punto más alto del día, Lava Tower, una torre de aproximadamente 90 metros formada de lava. Babu, el guía, me había comentado que este punto era muy pesado por el clima (viento frío y muy fuerte) y que mezclado con la altura no te deja quedarte mucho rato ahí. Luego de almorzar rápido comenzamos a bajar a Barranco Camp. Este campamento es uno de los más bonitos scenarios del trekking ya que está rodeado por Scenecio kilimanjarí. Durante el breafing de Babu en consideración a lo que se nos venía mañana, él me planteó la idea de saltarnos el campamento de mañana (Karanga camp) e ir directamente al último campamento antes de la cumbre, de esta forma tendríamos dos oportunidades para llegar a la cumbre, yo me sentía perfecto fuera de dolores de cabeza a ratos por lo que encontré que era una muy buena idea.
Día 4: Barranco Camp (3.950 mts) a Barafu Camp (4.600 mts) 13 kilometros
Ya a horario habitual empezamos el trekking a las 7 am, el día comienza con 1 hora y media de escalada a través de Barranco Wall. Esta es la parte más difícil el día en donde la escalada en roca con mochila pesada, la altura y el frio generan mucho cansancio en el cuerpo. Una vez llegamos a la cima de Barranco Wall descendemos un poco a través de Karanga Valley pero solo para tomar ruta alternativa hacia Barafu, nuevamente vamos hacia arriba y con una pendiente un poco más pesada. Mientras vamos caminando hacia Barafu por primera vez veo los glaciares de cerca y me doy cuenta de que ya no estoy tan lejos, vegetación prácticamente ya no hay, estamos en desierto alpino. Llegamos al último campamento antes de la cumbre, este campamento es el más chico, mucho más angosto y con una vista impresionante de la cumbre. El breafing de hoy sería el más importante. Partiríamos a las 00:00.

Last Camp Barafu: foto del último campamento

Carpa y cumbre: mismo campamento, foto de mi carpa con la cumbre atrás
Día 5: Barafu Camp (4.600 mts) a Uhuru Peak (5.895 mts) a Mweka Camp (3.100 mts)
Nos despertamos a las 23:00 a tomar y comer algo, a las 00:00 en punto partimos la caminata al objetivo del trekking, Uhuru Peak. Babu me comentó que tipo 2:30 – 3 se pondría muy helado por lo que llevábamos mucha ropa de abrigo. Las primera dos horas íbamos perfecto, caminando pole pole (lento lento). Ya cuando llevábamos 3 horas y media caminando la temperatura bajó a -15 grados y la altura comenzó a hacerme efecto, empecé a sentirme muy débil, me quedaba dormido mientras caminaba y las piernas me chocaban. Estaba muy desganado ya que veía muchas falsas cumbres y sentía que no avanzaba dado el ritmo que llevábamos, en un momento dado Babu me dijo que no mirara más hacía arriba, que simplemente mirar el piso, yo ya no tomaba decisiones tenía la cabeza en otro lado. Dos horas y media después Babu me pide que levante la cabeza y veo el letrero de la cumbre, llegamos a las 5:55 am, justo cuando el sol estaba empezando a asomarse en el fondo, la verdad me sentía tan mal que no quería estar mucho tiempo ahí, saque LA foto correspondiente (no atiné a sacar más fotos) y empezamos a bajar. En la bajada me empecé a dar cuenta que no había sido el único que había sufrido un poco la subida, vi a muchos de las personas con las que me topaba en todos los campings pasándolo mal, muy atrás e incluso devolviéndose. Al pasar un rato me di cuenta que con Babu habíamos sido los primeros. Nos demoramos aproximadamente 3 horas en llegar devuelta a Barafu Camp en el cual todas las personas que te vas encontrando te felicitan (me sentía la raja). Llegamos, dormimos dos horas, desarmamos el campamento y comenzamos a bajar a Mweka Camp. El camino a Mweka Camp era un sendero muy bonito con vistas increíbles y a medida que bajábamos volvía la vegetación y la temperatura empezaba a subir de a poco, nos pilló una lluvia muy fuerte y al momento de llegar al campamento estábamos empapados. Mweka Camp es un campamento metido en medio de la vegetación, dado que todo estaba muy mojado simplemente cocinamos, jugamos cartas y a dormir.
Al día siguiente caminamos hacia el gate de salida y llegando nuevamente a Moshi fuimos todos a tomarnos una cerveza, gran final de viaje para una gran experiencia.

La Crew: foto con los cabros antes de despedirnos de la montaña.

Cumbre Glaciares: los glaciares de la cumbre

Arturo Irarrázaval (28), publicista e ingeniero comercial, siempre tuvo una idea clara en su cabeza. Tras una vida entera dedicado al deporte –en especial a las tablas– decidió que quería hacer de sus pasiones su trabajo. Además tenía otra inquietud dándole vueltas en la cabeza: ¿Cómo resuelvo un problema latente en la sociedad sin crear una necesidad para resolverlo? pensaba Irarrázaval.

En ese minuto le llamó la atención la sobrepoblación penal que existe en el país, pero sobre todo lo que le dio el mayor impulso, fue el incendio en la penitenciaría de San Miguel en 2010, que produjo la muerte de 81 reos, 16 heridos y más de 200 evacuados. Tanto le llamó la atención que supo que algo debía hacerse en las cárceles. A raíz de eso, creó y fundó COA en 2011 pero por diferentes razones, aplazó su proyecto hasta el 2014. A principios de ese mismo año, renunció a su trabajo de gerente de marketing de Vans para enfocarse 100% en su emprendimiento, ya que agarró mucha fuerza y creció rápidamente en el corto plazo. COA no podía esperar más.
En el trabajo veía que todo era sólo comercial y sin ningún aporte ni al deporte ni a la sociedad. Arturo quería hacer quería hacer las cosas distintas. Siempre mirando en grande, ya con un concepto claro potente, nombre, logo y todo lo que se necesita para despegar con una marca, puso en marcha su proyecto. El siguiente paso fue presentarle el proyecto a las cárceles y cautivar al público. “Me puse en contacto con todas las gendarmerías en Chile para ver cual era la manera más viable para llevar el proyecto a cabo. En un principio fue difícil, fui de una cárcel a otra hasta que di con el contacto indicado y ahí empecé hacer las primeras fundas para tablas”.
Enfocado en la diferenciación, crean tablas de surf únicas –ya que no se repiten los diseños– utilizando uno de los códigos más llamativos y transversal encontrados en la cárcel, el tatuaje. La idea principal de COA, es desarrollar productos creados con la mente de los internos, quienes son los que le dan el perfil a la marca: hábil, rápida, creativa, inteligente, astuta y con calle. Para Arturo, la reinserción laboral y social de los presos era uno de los objetivos más importantes de su emprendimiento, por lo que luego de las fundas, empezó a trabajar los diseños de las tablas con tatuadores, entre ellos varios ex reos. Las tablas las fabrica fuera de las cárceles, y han tenido una muy buena llegada con los clientes. Estas fueron bien recibidas como tablas para surfear y también como un innovadora obra de arte para la casa. Como complemento a las tablas todas las fundas para ésta son realizadas en la cárcel de mujeres.

*Arturo junto a una de las trabajadoras privadas de libertad trabajando en el taller.
En menos de un año ha logrado lo que varias marcas quisieran: está en siete puntos de venta en Santiago y uno en Puertecillo. Reclutó nuevos riders y futuras promesas del surf nacional, entre ellos, Estela López Cross (12), Santiago Guerrero(14) y Matías Guerrero (20), quienes representa el espíritu cauteloso –y temerario a la vez– de la marca.
*Estela López.

*Santiago Guerrero

*Matías Guerrero surfeando.
Irarrázaval asegura que:“Lo que ofrecemos es una marca única, con diseños exclusivos, hecho en Chile, sacándole el lado positivo a los presos. Con sus capacidades –bien explotadas– y pillerías que sólo ellos nos pueden entregar, logramos crear productos innovadores que no están en el mercado. Por otro lado, al ser realizados en las cárceles las personas encuentran un incentivo para volver a trabajar y reinsertarse en la sociedad. Bajo este concepto entregamos un sentido de pertenencia, ya que al ser hechos por ellos, desarrollan aún mejor cada producto, porque se sienten parte de algo y lo quieren hacer bien. Entre los productos que ofrecemos hay por ejemplo los cinturones secretos, mochila anti-lanzas y una serie de propuestas más, todas con el sello tan característico de COA”. Siempre enfocado en el deporte y libertad para mantener a futuras generaciones fuera del ocio y las drogas, lo que finalmente, muchas veces, los lleva a la delincuencia.

Con sus tablas coleccionables, ha estado en varias exposiciones, la próxima de ella es la Expo Tattoo Santiago 2015, el 9 y 10 de mayo en el Club Hípico.“Con COA se generado todo un movimiento, ya que incluye arte, deporte y un cambio en la sociedad, por lo que nos hemos ganado la atención de diversos rubros, por ejemplo constantemente nos invitan a exponer las tablas, participar en ferias de moda y estar en distintos campeonatos de surf ”.

Las metas a futuro son realizar todos los productos dentro de las cárceles. Además de situarse entre las marcas más importantes de surf en el país y seguir colaborando con las cárceles, ojalá cruzando fronteras llevando su proyecto a diferentes países.
Entrevistamos al hombre pájaro, quien con sus alas ha podido conquistar diferentes alturas, nos contó de su vida, del deporte y de su futuro. Además admite que: “Soy la persona más feliz del mundo, hago lo que me gusta” y se le nota a lo lejos.

Sebastián Álvarez, más conocido como “El Ardilla”, es piloto de wingsuit y actualmente es sexto del mundo en la especialidad. Hace pocas semanas dejó atónito a todo el país luego de saltar desde las alturas y atravesar la bandera chilena sobrevolando el cerro Manquehue a más de 200 km/h. Posee capacidades excepcionales y bastante precisas, ya que para realizar este tipo de deporte se necesita de absoluta exactitud, entrenamiento diario, muchas horas de vuelo en el cuerpo, pero sobre todo coraje. No por nada es campeón nacional y se encuentra dentro de los más destacados deportistas chilenos. “Salir sexto del mundo fue una sorpresa, no me lo esperaba. Antes de eso ni siquiera estaba dentro del ranking, fue mi primera competencia Redbull”, afirma.

El sobrenombre que, por cosas del destino calza justamente con su personalidad y profesión, irónicamente al wingsuit también se le conoce como vuelo de ardilla. A temprana edad se caracterizaba por ser muy inquieto y lo sigue siendo hasta ahora, por eso “El Ardilla”. Saltar para este hombre pájaro es de las cosas más gratificantes de la vida, y se le nota, pues la pasión por el tema se le nota cada vez que habla de ello. Tiene 29 años y su pasión por volar fue heredada. Su papá fue quien le transmitió el amor por los cielos.

A temprana edad le interesó la aeronáutica, pero en ese entonces el surf era lo que lo mantenía ocupado, pues como buen viñamarino, el mar es otro de sus grandes amores. Se dedicó a surfear durante siete años, hasta que cumplió 18 años y su mamá le advirtió que debía estudiar una carrera. No lo pensó dos veces –y sin creer que conseguiría entrar– postuló a las Fuerzas Aéreas. A esa edad comenzó a estudiar y fue ahí cuando conoció el paracaidismo, incluso antes de aprender a volar aviones. A diferencia de lo que hace ahora, tuvo que aprender paracaidismo por sobrevivencia, esto es de las primeras cosas que se enseñan en las Fuerzas Aéreas por cualquier caso de emergencia en el aire. “Nada que ver con lo que hago hoy, nada que ver con pasarlo bien en el aire”, comenta Sebastián.

Paralelamente a sus estudios en las FF.AA hizo el curso de paracaidismo deportivo, sin imaginarse que años después ésta seria su profesión y no sólo eso, sino que también estaría dentro de los 10 mejores del mundo. Nueve años estuvo en la Fuerza Aérea, de los valores que aprendió y que mantiene hasta el día de hoy rescata la disciplina, el orden y la constancia. Se fue de Chile hace cuatro años y hoy vive entre California y Chile, donde aprovecha de hacer clases en SkydiveANDES. Hace sólo cuatro años que se dedica al wingsuit y ya está rankeado dentro de los mejores a nivel mundial.

Pero no todo siempre fue ser top10, para llegar donde está tuvo que trabajar muy duro. Se fue de Chile con sólo 50 saltos, –lo que es realmente poco– y vio una oportunidad en Estados Unidos que no dejó escapar. En Chile, el paracaidismo y en especial el wingsuit, deporte menos conocido, practicarlos es realmente caro. En cambio en Estados Unidos se puede saltar por US$15 aproximadamente. Para él la cosa es clara: en Chile no iba a desarrollarse al nivel que lo haría afuera y sabe que aquí no hay cultura de paracaidismo, pero sí admite que se ha ido formando de apoco. Además reconoce que: “La gran mayoría de los deportistas parten como partí yo, parten con un sueño, con metas y para alcanzarlas hay que trabajar”. Aunque cuatro años es poco tiempo para ser sexto del mundo, Sebastián gracias a su perseverancia y constancia pudo lograrlo. El sueño americano para este chileno se cumplió: hizo su carrera allá y lo compara, “Es como que te vayai a surfear a Hawái”. El progreso en Estados Unidos es mucho más rápido, debido a que el nivel es más alto y las condiciones se dan y además son mejores.

Un día normal de Sebastián incluye cerca de ocho horas de entrenamiento. Sí, ocho horas diarias. Se levanta metódicamente a las siete de la mañana para tomar un desayuno liviano y después salir a trotar por al menos una hora. Su día continúa con más entrenamientos, después del trote parte a saltar. Desde las nueve de la mañana hasta las tres o cuatro de la tarde se concentra en el salto. Un buen día de entrenamiento tendría entre siete –mínimo– y 13 –máximo– saltos. Al ser una persona enérgica, luego de saltar realiza estiramientos y calma la mente con yoga o natación, dos deportes que va alternando con el wingsuit. En la tarde-noche, y como parte de su entrenamiento diario, va a un túnel de viento (túnel vertical con turbina que tira aire el cual simula una caída libre). El día puede terminar juntándose con amigos o editando videos de alguno de sus saltos en algún lugar del mundo.

Nadie en Chile tiene el nivel profesional que tiene Sebastián en la disciplina, esto lo motivó a realizar un proyecto personal y apoyado por uno de sus auspiciadores Redbull, quiso probarse a sí mismo. “El fin del (salto) Manquehue fue saber cuán preciso podía ser a altas velocidades. No sabía qué tan preciso era y quería saber si estaba volando como yo pensaba que estaba volando” y lo comprobó.
Sobre esta experiencia cuenta que ha sido “la más bacán” hasta ahora, afirma que no por el hecho de que el video haya salido en todos los medios de comunicación y se produjera un boom de su salto, sino que “primero, por la calidad de la gente con la que trabajé, todos trabajamos por un mismo fin y segundo, porque como experiencia deportiva fue increíble”.

Su gran meta es ser primero en el mundo en su especialidad, pero sobre todo seguir haciendo proyectos audiovisuales que es lo que más le gusta. “Me encantaría mostrar Chile, las montañas, los lugares que son increíbles para volar y que las personas de afuera conozcan Chile desde las alturas”. Y advierte, “Chile es un país que tiene las condiciones geográficas ideales para la práctica de este deporte. Si bien las montañas tienen que tener un cierto requisitos, por ejemplo que sean totalmente verticales y que tengan mínimo 250 metros de altura, en Chile las hay y de sobra”.

Para quienes están empezando a practicar el paracaidismo o piensan hacerlo, “El Ardilla” recomienda: “Que se tomen con calma el paracaidismo o el basejump. Hay que seguir el conducto regular de aprendizaje, la teoría primero, la práctica después. No saltarse pasos, porque al hacer eso, es cuando las cosas salen mal. Respeto, disciplina y calma”.
“La princesa del running”, “la Sharapova chilena”, y otros tantos deslumbrantes sobrenombres se ha ganado, la ahora panelista del programa SQP de CHV. ¿Quién es esta misteriosa “princesa”? Francisca Silva, la Kika, como le dicen todos sus amigos, tiene 22 años y en poco tiempo ha logrado lo que ya varios se quisieran. Gracias a su estilo de vida deportista y por supuesto, su belleza natural, ha triunfado en las más versátiles aristas que uno se pudiera imaginar.

Desde muy chica fue aficionada por los deportes. Practicaba atletismo siendo parte del equipo del colegio Nazaret. ¿Su fuerte? Las vallas, año tras año se le podía ver ocupando algún lugar en el podio y es que desde siempre fue metódica y disciplinada cuando se trataba de lo que más le gusta; los deportes. Al salir del colegio entró a estudiar Educación Física en la Universidad Andrés Bello. Pero su destino estaba marcado: Un verano, fue a ver a Calle 13 al Festival de Viña, cuando el vocacalista Residente, de improviso, la subió al escenario para bailar al ritmo del reggaeton dejando al “Monstruo” con la boca más que abierta. Su cuenta en Twitter se colapsó en pocos segundos de nuevos seguidores.
Por esas cosas del destino dejó la universidad y terminó modelando en México casi medio año, llegando a salir en algunas páginas de la biblia de la moda, Vogue Latinoamérica. A su vuelta, siguió dedicada al modelaje, pero sin nunca dejar de lado su pasión por los deportes. Mientras tomaba clases de actuación, modelaba y no paraba de trabajar, fue descubierta por Brooks para que fuera embajadora de la marca, ganándose el apodo de la “princesa del running”. Merecido. La Kika todos los días, o casi todos, realiza algún deporte. La modelo-atleta sale a correr por lo menos seis veces a la semana. “Cuesta empezar, pero después te termina encantando”, dice.
Si no es el running, seguro está haciendo otro deporte. Le gusta el running pero no es en lo único que se destaca, la camaleónica rubia no se cansa. No pasó desapercibida a la hora de que se abriera la temporada de nieve ya que colaboró en el programa Vía de Escape todo el invierno del 2014, donde era la conductora y desde las montañas sobre una tabla de snowboard, mostraba los más deslumbrantes paisajes de nuestra cordillera. Panorama que le encanta cuando está arriba, ya que aparte de trabajar, puede disfrutar de un rico hot tub o ir al happy hour con sus amigos.
Claramente la historia no termina aquí. Después de varios años consecutivos corriendo en diversas maratones, entre ellas la famosa demaratón de Las Vegas, probó suerte en otro rubro y como ésta la acompaña, logró tener una tienda que lleva su propio nombre, Kiks y por si fuera poco le queda tiempo para levantarse todos los días temprano en la mañana, ir a practicar natación, boxing o spinning, para partir el día con todo y trabajar con ánimo y ganas. “El deporte me prende, hace que me ponga más productiva y quede con energía para el resto del día”, por lo que aconseja que: “Hay que realizar deporte por lo menos tres veces a la semana, aunque sean 30 minutos. No importa qué, lo que importa es hacer. Mientras más chico uno empieza hacer deporte más rápido le vas agarrando el gusto, pero no es excusa para no hacer si ya eres más grande”, dice entre risas.
No hay quien no la mire. Las miradas no son sólo suerte, su pasión -a su favor- la tiene más que en forma y es la inspiración de chicas y grandes. ¿Come poco? No. Aunque parezca mentira, come y mucho. Su alimentación es totalmente “normal” (entre comillas porque le encanta el manjar y los chocolates) y aunque trata de seguir una dieta sana, es de las cosas que más le cuesta. “No se me nota porque hago mucho deporte”. Y así lo pudimos comprobar, “nunca he hecho una dieta, aunque he tratado”, nos cuenta. Es una de las grandes promesas del 2015 para la televisión, luego de dejar el programa en que aparecía junto al Pollo Valdivia, donde hacia notas deportivas, se fue a CHV, para otra vez, robarse la atención de todos.
En cuanto al deporte, ahora está probando con el ciclismo. Son pocas las mujeres en Chile que se dedican o por lo menos practican deportes relacionados con bicicletas. La Kika está empezando a motivarse, y a lo grande, como es ella, con el mountainbike.
“Me gusta la bici porque hago deporte al aire libre, entre medio de cerros y montañas. Además creo que es un deporte en que por ser tan de “hombres” las mujeres se atreven menos, pero a mí eso no me preocupa, estoy acostumbrada a estar con ellos y competir -en buena- a la par. Me sube el nivel, hace que me exija más. Estar a la altura de hombres no es fácil, pero hace que cada día arriba de la bici sea un desafío y una nueva meta que lograr. Encuentro que la vida y el deporte tienen que estar unidos, aparte de que hacer ejercicios a diario te ayude con el físico, para mí lo más importante es lo que me entrega mental y emocionalmente. Bajando por El Durazno por ejemplo, siento que suelto todo el estrés y quedo totalmente despejada para ir a trabajar o a un asado con amigos”. enfatiza Francisca.

La vimos en pantalla durante todo el Festival de Viña del Mar, las cámaras la aman y hasta se rumoreaba que iba a ser candidata a reina, quizás la veamos con la corona el próximo año. Por ahora quiere estar completamente enfocada en sus entrenamientos y el trabajo. “Me gusta aprovechar el verano, ya que es de las etapas del año que podemos hacer deporte al aire libre, con amigos o sola. Amo subir algún cerro, irme de camping, hacer trekking, andar en bici y si estoy en la playa trotar por la orilla y nadar en el mar”, cuenta. Otra cosa que le ha llamado la atención es que: “Siento que en Chile hemos progresado en el tema del deporte, no sólo las mujeres sino que como sociedad, creo que se está generando conciencia de llevar una vida sana y optar por la práctica de un deporte, no como obligación ni para tener un cuerpo perfecto, sino que como una manera de vida”.
Además comenta que encuentra “bacán que exista un medio online como KAUKEN para poder comprar cualquier tipo de producto con distintas alternativas de marcas tipo outdoor, puedo vitrinear cosas que me interesan para complementar los distintos deportes que hago. Cuando vi las cosas, me dieron ganas de probar con la escalada, jajaja. He revisado el JOURNAL y encuentro muy innovador que pongan tips, panoramas y le estén dando espacio a las mujeres en un mundo que todavía es muy de hombres”, opina.
Felicitamos a la Kika por su constancia, motivación y ganas que le pone a todo lo que hace.

¡La Kika con su poleron REU lista para este invierno!
*Le recomendamos la mochila Lippi Cadier 2 litros, ya que es una mochila de hidratación ultraliviana, con una bolsa de dos litros para llevar agua y un bolsillo frontal perfecto para llevar cosas pequeñas que llevamos a la hora de hacer deporte. Además tiene un broche de sujeción ajustable en el pecho que asegura la máxima comodidad al momento de descender de los cerros en bicicleta. Cuenta también con elásticos en el frente para tener rápido acceso a la ropa de cambio, por ejemplo.
Siempre un paso adelante. La esquiadora Ivanka Marinovic este año abrió la temporada en enero. El destino fue Jackson Hole, junto a toda su familia amantes del deporte decidieron irse de viaje y disfrutar de lo que más les gusta, el deporte. Ya de vuelta en Chile, nos cuenta que espera ansiosa el fenómeno del niño, el cual promete pintar de blanco toda nuestra montaña.

Foto: Esquiando en Jackson Hole
Su año empezó más que bien, con un viaje familiar que llevó a todo el clan Marinovic a encantarse con las aguas tibias del Caribe y las Islas Vírgenes, donde obviamente el deporte los acompañó. Luego el recorrido siguió por Estados Unidos para hacer un cambio radical en menos de un día: arena y sol por bajas temperaturas. La aventura empezó en diciembre cuando se embarcó rumbo a Miami para tomarse unas merecidas vacaciones y aterrizar en Puerto Rico. Durante su estadía en las Islas Vírgenes no pudo quedarse quieta y se atrevió a cambiar sus esquíes por una gran tabla: Stand Up Paddle, una de sus nuevas pasiones. Este nuevo deporte y el apoyo incondicional de su papá fue la que la motivó a incursionar en el mundo del agua, especialmente en el buceo. Apenas puso un pie en Chile sacó el PADI en tiempo récord, en una semana lo tenía en sus manos.

Foto: junto a su hermano Antonio en SUP

Foto: más SUP
Después de conocer casi todo el Caribe por barco, se fue a disfrutar de lo que realmente le gusta: la nieve. El clan dejó las palmeras y el trópico por el opuesto, llegaron a Jackson para esquiar fuera de pista con una nieve de más de tres metros acumulada. “Esquiar en un parque nacional como es Jackson Hole es como estar en el paraíso, las condiciones son realmente extraordinaria. Lamentablemente en Chile faltan los recursos económicos porque los naturales sobran”. Así fue como esta deportista abrió su temporada de nieve, fuera del país.

Foto: nadando en el Caribe
Además la esquiadora que baraja su tiempo entre la universidad, –está terminando su carrera periodística– el cerro y sus escapadas a la playa, nos cuenta que lo único que quiere es que este año por fin se manifieste el fenómeno del niño, ya que éste traería bajas presiones lo que provocaría precipitaciones abundantes y nieve óptima para aprovechar de una larga temporada. “Este año pretendo aprovechar más esquiar fuera de pista, porque en realidad fue toda una novedad para mí, recién conocí esta experiencia en enero. Antes de Jackson Hole nunca le había tomado el gusto a la nieve polvo ya que yo me dediqué toda la vida a la pista”. Hasta el momento, lo que el pronóstico muestra es que la suerte estaría de su lado. Sin embargo, no todo en su vida son los esquís. Fin de semana que puede –si no estamos en temporada– se escapa a su casa en Quintay para preparase y adquirir más experiencia. Tiene que estar lista para su nueva aventura, en octubre se irá junto a su papá a Juan Fernández a sumergirse y conocer el deslumbrante mundo que hay en las profundidades del Océano Pacífico.

Foto: lista para bucear en Quintay
Además se declara fanática de www.kauken.cl "Puedo encontrar todo lo que me gusta en una sola página" comentó.
